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1_Ancian_Adoles_Dls_Esp - Sem Pausas...Vírgula!

Pausas e Vírgulas, você parou?
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Sem Pausas...Vírgula!
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LITERATURA > DIÁLOGOS
14/09/2026
Los Diálogos de Justo Lucas

Ancianidad y Adolescencia
Este diálogo es actual, es decir, de este año de 2026.
El nieto, o mejor dicho, el "nieto-abuelo".
En la primera referencia, nieto del protagonista, Justo Lucas.
En la segunda referencia, hoy es el abuelo de sus nietas.
Y fue con una de ellas con quien surgió el siguiente diálogo.
Ella, adolescente, y por supuesto con más curiosidad que certezas.
Y buscando, evidentemente, sus raíces primarias.
Como consecuencia, surgieron preguntas, que retroceden en el tiempo,
sobre acontecimientos ocurridos hace muchas décadas y sus conclusiones.
Las que no son otra cosa que los principios morales que produjeron...
...y que, según los relatos hechos, aún podrán producir.
Como muchas las cuestiones, se publicarán en serie.
 Fue en una tarde otoñal cuando la nieta comenzó a hacer preguntas



Inicio del diálogo
Abuelo, ¿cómo era el lugar donde naciste?
Un pueblo tranquilo en el interior de Argentina.
¿Su nombre?: Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos.
¿Su apodo?:
“La Histórica”.

¿Por qué ese nombre, abuelo?

Se debe fundamentalmente a que su colegio fue el primero laico y gratuito del país y existe desde 1851.
Siempre ha atraído —y sigue atrayendo— a estudiantes ávidos de conocimiento.
La cultura la ha impregnado. Y sigue siendo así hoy en día.
De un urbanismo sencillo que imita un tablero de ajedrez.
Manzanas de 50 metros de largo con calles pavimentadas y veredas con baldosas,
dentro del polígono definido por los bulevares perimetrales.
Las calles fuera de ellos eran de ripio extraído del río Uruguay.
Con varias plazas de abundante vegetación.
Las calles no tenían árboles, excepto los bulevares,
y por eso quizás sea mejor llamarlos alamedas.
No había retiros frontales para jardines, siendo que las construcciones comenzaban en la línea de edificación.
La vegetación que no existía en las calles se concentraba en el centro de las manzanas, siendo asunto de cada familia.
Socialmente tenía una gran ventaja: si no conocías a alguien, conocías a alguien que sí conocía aquel alguien.
(La redundancia de términos en este último párrafo fue intencional).

Qué hermosa que debe ser abuelo.
¿Y qué te gustaba hacer cuando eras joven y vivías allí?

Es una pregunta muy amplia, considerando que estoy a punto de cumplir los 82 años,
y todo lo de mi vida anterior me parece juventud.
Me limitaré a responder a los años de mi infancia,
es decir, hasta los trece años. Me encantaba leer, escribir, tocar el piano...
y me fascinaban los misterios de las matemáticas.
Practicaba esgrima, algo de boxeo y natación.
Los domingos por la mañana hacía de DJ para mi padre con discos de vinilo...
y bajo su guía escuchábamos música clásica.
También me enseñó a cocinar, planchar y coser.
No había televisión, y mucho menos teléfonos móviles, ordenadores portátiles ni nada parecido.

Pero abuelo, ¿cómo se las arreglaban sin todo eso?

Todo lo hacíamos con nuestros diez dedos.
Había clases de caligrafía y tareas para practicar la escritura a mano.
Libros para estudiar y leer por afición... lo cual era un placer.
Y un invento, moderno para la época, llamado máquina de escribir...
...incluso se convirtió en una profesión, yo hice un curso para ser dactilógrafo.

Abuelo, ¿qué actividades de esparcimiento tenían?

En verano, durante el día íbamos a la playa y por la noche,
nos reuníamos con amigos en las esquinas del barrio.
La familia, padres, abuelos, tíos y demás presentes,
sentados en cómodas sillas en la acera, charlaban sin parar.
No había autos como ahora; en mi manzana solo una familia tenía uno...
...por lo tanto, la calle era nuestra, no había peligro.
Los juegos duraban hasta que las madres nos llamaban.
Siempre al unísono, y todos, sin excepción, obedecían sin quejarse.
A dormir... otro día feliz había terminado.

¡Abuelo, ustedes hacían muchas cosas!
 ¿Y cuál era tu juego favorito?

Yo tenía tres favoritos. Dependía del contexto:  
En verano, en la playa, jugábamos a la cabecita…que se jugaba con una pequeña pelota de goma...
...de nombre “Pulpo” que rebotaba mucho.
Se llamaba cabecita porque solo se podía "patear" con la cabeza, y las manos solo se podían usar cuando,
de atacante, te convertías en arquero. Es decir, cuando el oponente cabeceaba la pelota.
Podía haber dos oponentes o dos equipos de dos jugadores cada uno. Como en el tenis.
En invierno, si hacía sol, hacíamos competiciones de bicicleta:
carreras o demostraciones de nuestras habilidades, como montar sin manos en el manubrio...o llevar alguien de pié atrás de uno...¡uyyy!
Si llovía era un juego solitario con mis soldaditos de plomo,
o con bolitas de vidrio o cerámica, juegos estos compartidos en casa de alguno de nosotros.

Muy diferente a los nuestros de hoy, abuelo.
¿Y cuéntame algún recuerdo de la infancia que te haga sonreír?
 
En aquel entonces, íbamos andando al colegio.
El colegio y la calle eran entornos familiares y seguros,
en los que prevalecía lo colectivo.
Como debe ser.
Pero en casa, recuperábamos esa individualidad marcada por el amor filial...
expresado en la recepción con aquello de lo que éramos objeto…
…el beso de mamá, pilar amoroso de la familia, y sus instrucciones:
ve a cambiarte de ropa, lávate las manos, la cara y ven a comer.
Cuando yo estaba listo recibía el abrazo de papá y el primer plato:
¡la sopa obligatoria!
Obedecíamos y la comíamos sin quejarnos...
...pero la verdad es que no me gustaba mucho.
Hoy, cuando el primer plato es sopa, no puedo evitar sonreír...
...y quizás, acompañando esa sonrisa, dejo caer una lágrima,
pequeña, pero que muestra la nostalgia de aquellos tiempos felices.

Abuelo, qué bonito.
Decime, ¿la nostalgia es contagiosa?

¿Por qué lo preguntas?

Porque a mí también se me escapó una lágrima.

Para la gente sensible como tú, sí, es contagioso.

Ay, abuelo... voy a llorar aún más...
Podría quedarme mucho más tiempo, pero tengo que irme a casa.
Deberes escolares.
¿Podemos seguir nuestro paseo el próximo fin de semana?

¡Claro que sí!

Abuelo, me encantó nuestra charla.
Mil besos.

A mí también me encantó.
¡Un besote!

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Autor del texto del Diálogo
Las fotos son de la década de 1950
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Tema musical
Piano Calmo
Música e imagen son del sitio pixabay
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Sem Pausas...Vírgulas!

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