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25/7/2024
Miguel Angel Pereyra
(o "el Yaro Pereyra")
Un argentino porto alegrense contando cuentos
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Observa cuanto es lo que falta, ¿ o... ?
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Su padre tenía severos problemas de movilidad.
Deformidades articulares y dolor permanente.
En aquella época, en la segunda mitad del siglo XX,
estas personas no eran discriminadas con el “apodo” de “discapacitados”.
Para este niño, el padre tenía limitaciones en su caminar... físico.
Solamente en ese aspecto...
Lecturas interesantes eran por él indicadas, tales como:
Sandokán de Emilio Salgari.
Jerry de las islas, El Llamado de la Selva, Colmillo Blanco y otros de Jack London.
Demian de Hermann Hesse...etc.
Revistas tales como Billiken, El Tony, Patoruzú, entre otras.
Y la música… el gurí en esos tiempos, hacía el papel de lo que hoy se llamaría “disk jockey”.
del altavoz de la radio -la que hoy sería considerada una antigüedad-
se escuchaba a Beethoven… Chopin… Bach… y también folklore argentino,
y como este cuento de nostalgias trata, el recuerdo se dirige
a la zamba de Ariel Ramírez titulada La Tristecita.
El tiempo pasa… al mirar hacia el “futuro” es lento,
pero mirando del presente al pasado, la sensación es de gran velocidad…
Cuando el niño ya era un adolescente, la familia se había mudado
a un departamento en el séptimo piso de un edificio, uno de los primeros a existir en esa ciudad del interior.
En estos casos aparecía “el banquito salvador”.
El hijo bajaba con el mismo y se encontraba con su padre en la planta baja que lo estaba esperando.
Ambos iniciaban el ascenso, el hijo ayudando a su padre.
¿Como era que él lo hacía?
Ahí quedaba clara la utilidad del banquito... cuando su “viejo de 45 años” se cansaba,
se sentaba en el banquito que su hijo llevaba, y así recuperaba fuerzas para continuar.
En una de estas subidas, cuando estaban en el quinto piso, el hijo le dijo a su padre:
- Mirá Papá, anímate, solo quedan dos pisos …
- Hijo, quiero sentarme y pedirte que escuches con mucha atención lo que te voy a decir.
Ya sentado y mirando directamente a los ojos del adolescente, hablando con firmeza pero también con dulzura:
- ¡Nunca más hables de lo que falta, sino, y ¡ siempre !... de lo ya hecho.
Hasta el día de hoy, el adolescente, ya anciano, de esa frase se acuerda.
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Tema musical
La Tristecita - ZambaAutor: > Ariel Ramírez <En el piano: Miguel Angel Pereyra* * * * * *