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1_Fio_de_Bigode? - Sem Pausas...Vírgula!

Pausas e Vírgulas, você parou?
Se parei?, virgula.
Fiz uma pausa, tão só...
Mas veja como continuo;
Sem Pausas...Vírgula!
Sem Pausas...
...Vírgula !
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LITERATURA > Cuentos
20/10/2026


Miguel Angel Pereyra
Um porto alegrense argentino fazendo contos
* * * * * *
Fio de Bigode
1ª Parte
A Senhora
* * * * * *
Una caminata imaginaria, sin rumbo, en la interiorana ciudad natal.


Por casualidad, apareció el viejo edificio. Desde su primer registro, en 1873, ha estado siempre ahí.
El paso de los años, con su aura de antigüedad, lo definieron y lo envolvieron con brumas que oscurecen su origen.
En nuestra infancia, era un edificio más.
Hoy, ha adquirido ese aire de misterio profundo y perpetuo,
que permite a la imaginación popular llenarlo de románticas o tétricas historias .
Historias, sucesos y anécdotas que compiten entre sí, intentando, cada una, ser la verdad absoluta.
Es decir, la única. Sin comprender que, tal vez, todas ellas lo sean.
Como prendas guardadas en un baúl, esperando pacientemente su turno para vestir a su dueño.
Un turno propiciado por cualquiera que, hurgando en su memoria, logre acceder al baúl,
consiga abrirlo y extraiga de él «una historia» para contarla, haciendo que la mirada de todos
añada un pétalo más de nostalgia a los tiempos ya pasados.
Las lágrimas que ahora se derraman y las risas que ahora se reparten
sustentan la vida de la envoltura material que hoy subsiste, y perpetúan la existencia
de algunos de los que fueron sus muchos inquilinos.
Y yo, hoy, estoy abriendo el baúl.

El edificio albergaba, en la planta baja, un bar. Su entrada estaba en la esquina;
una vez dentro, el ambiente seguía la vieja usanza. Es decir, las costumbres de antaño.
Una barra alta de madera, pulida y brillante por el uso. Una vitrina con bebidas.
Mesas y sillas, tan rústicas como robustas. Varias mesas de billar.

Y todo ello iluminado por débiles y primitivas lámparas incandescentes,

de luces cálidas, colocadas además en "soles de noche" reformados.
Parroquianos habituales, que compartían sus dramas revelándoselos a sus ocasionales compañeros,
en busca de un alivio, aunque fuera momentáneo, no por ello menos eficaz.
Más aún, el dueño, un hombre de unos treinta y cinco años que parecía estar siempre irritado.
Y su ayudante, un joven muy solícito, pero no servil.
Y, como ocurre con todo lo que concierne a los seres humanos, detrás de esta escena cotidiana
se ocultaba el verdadero poder. Imposible de anular, pues, al igual que el dinero, se caracterizaba por su anonimato.
Como la luz en un día nublado: siempre presente, constante y al alcance de todos, pero sin revelar su origen.
Llamémoslo «La Señora».

Su autoridad provenía de su fortuna familiar,
y de su condición de ser la esposa del dueño del bar,
un negocio que siempre funcionó con pérdidas y que ella mantenía,
con el fin de darle una ocupación a su marido, a quien siempre amó.
* * * * * *
Tema musical
Nostalgias
Música e Imagens são do site pixabay
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Sem Pausas...Vírgulas!

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